Mírala

Mírala
esta es tu niña.

viernes, 11 de diciembre de 2009


Los pararrayos no sirven cuando hay tormenta... dentro de mi cabeza.

sábado, 19 de septiembre de 2009

"El Viaje"


¿Dejar para ganar?
-Dejar para aprender.
-Dejar para entender.
-Dejar para darnos cuenta que tenemos que volver.
-Dejar para sentirnos mas fuertes.
-Dejar para madurar.
-Dejar para ver disfrutar.
-Dejar para buscar otras opciones.
-Dejar opciones para enviciarme con las ganas.
-Dejar placeres para fortalecer el alma.
-Dejar histerias para aumentar el dialogo.
-Dejar atracciones comerciales para encontrarme a mi misma mirando hacia adentro.
-Dejar prejuicios para disfrutar el momento.
-Dejar inseguridades para que en un futuro no gane el arrepentimiento.
-Dejar el miedo para no limitarme.
-Dejar esa paralisis producida por la angustia, para actuar sin restricciones.
-Dejar el pesimismo manipulador para darle a cada cosa un verdadero significado.

DEJAR PARA GANAR.




Zafar, La Vela Puerca.
Esa cancion, en los mejores momentos...

domingo, 23 de agosto de 2009

El fuego que llevo dentro.

Nose porque motivo tengo tanta afinidad con el fuego. Se que el a mi no me quiere, pero yo si. Algo muy especial siento cuando prendo mis antorchas, cuando empiezo a girarlas, las hago danzar por el aire. Una sensación muy especial. Tengo el poder en mis manos, el fuego puede darnos calor, el fuego quema recuerdos. Juntar cartas, cuadernos y elementos que nos llevan a un mundo que no es, tienen un buen destino, y es ser ceniza. Quemar, no tener evidencia que paso, solo esta en nuestra memoria. Quemar y tratar de que eso no irrumpa otra vez, que no nos desestabilice. Que nuestros planes puedan concretarse. Algo, algo muy especial. Puedo controlar esas llamas mientras estén en mis manos, si las dejo volar puede que el aire, que un viento despiadado se las lleve y provoque cualquier desgracia. Mientras tenga el fuego en mis manos no lo voy a dejar atacar, no voy a dejar que mis manos pierdan el control. Yo controlo mi juego, yo quiero tener el control de algo alguna vez. Yo soy el límite de la posible tragedia. Yo soy el equilibrio, soy el riesgo divertido, transformo en baile todas mis sensaciones. Yo tengo fuego y juego con el, se los presento al mundo, levanto en alto mis antorchas porque son mi único símbolo de autocontrol, son 3 minutos en que el kevlar resiste la llama mas significativa. Tengo miedo y seguridad. Y tengo decisión.

viernes, 21 de agosto de 2009

Reir llorando


Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su
spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno
spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza